El miércoles pasado, el reconocido payador arachán Gabriel Luceno dejó de existir. La triste noticia fue difundida por la Asociación Uruguaya de Músicos (Audem).
Gabriel Enrique Luceno Carnales nació el 24 de abril de 1975 en Melo, en una familia de origen rural de la zona de La Mina, en el Departamento de Cerro Largo.
Inició su carrera musical a los 4 años y comenzó a estudiar guitarra a los 12. Su maestro fue Aníbal César Martínez, un payador de Florida radicado en Melo, quien tuvo una gran influencia en su formación. Martínez lo conectó con un programa radial, descubriendo su habilidad para improvisar y fue su primer competidor en una payada pública en Zanja Honda, en el Departamento de Rivera.
En 1980, Luceno hizo su debut en la Criolla del Parque Roosevelt, como se menciona en un artículo del cuadernillo de estudios del Curso-Taller de Alambrado y Trabajo Asociado, realizado en abril de 2015 en el Centro de Formación Agraria Cooperativa (CFAC) en Soriano.
En 1990, se trasladó a Montevideo, donde continuó su formación musical con el destacado payador canario Élido Cuadro Delgado.
En 1991, como miembro del grupo Vocal 5, ganó el primer premio en el 14º Festival de la Música organizado por UTU. Ese mismo año, participó en el trabajo fonográfico colectivo Nueva savia (Sondor).
Luceno volvió a ser premiado en el festival de UTU en 1993, esta vez obteniendo el segundo premio en la categoría solista. Desde entonces, participó en la Criolla del Prado de Montevideo.
En 1998, lanzó su trabajo discográfico titulado Emblema. Durante la década de 2000, estuvo presente en los grandes festivales de canto del país, logrando premios y distinciones en diversas ocasiones.
A partir de 2001, se presentó durante varios años en el Festival de la Patria Gaucha de Tacuarembó y en el Festival de Durazno, donde ganó el primer premio en la categoría Payadores en 2003. Al año siguiente, también fue galardonado en el Festival de la Copla y el Corcovo en Paysandú.
Desde 1996, participó en encuentros de payadores a nivel nacional e internacional, con actuaciones destacadas en Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, Colombia y Perú, formando parte de programas en radio, televisión y festivales, así como en centros educativos.
En su carrera discográfica, además de los trabajos colectivos en Uruguay, Argentina y España, editó los discos El vuelo de mi voz (2005), Payadas en vivo (2008), Las reliquias de mi pago (2009), Esquina, tango y milonga (2011) y Bajo la Cruz del Sur y de los Tangos (2015).
En el ámbito audiovisual, participó del documental Juglares del mundo (Productora Lagunas – Buenos Aires) y, en 2011, de la película uruguayo-española Artigas: La Redota (de César Charlone), junto a los payadores José Silvio Curbelo, Gustavo Guichón y Mariela Acevedo.
Además de su labor musical, Luceno también cultivó la poesía, obteniendo distinciones en concursos literarios. Se dedicó a la enseñanza en centros de educación media y no formal, llevando a cabo talleres de versificación y sobre las herramientas artísticas del payador.
Luceno fue una figura emblemática en el programa De pago en pago, transmitido por el canal de cable Canal A+V, que publicó un emotivo mensaje tras su partida: “Hoy nos toca despedir a un compañero de camino”.
El mensaje continúa: “Gabriel Luceno fue mucho más que un extraordinario payador. Durante años compartió con nosotros la pantalla de De pago en pago y Canal A+V, llevando a cada hogar su talento, su ingenio y su profundo amor por nuestras tradiciones”.
“Junto a Miguel Ángel Olivera hizo de las Noticias payadas y de El chasque de la pulpería espacios únicos, donde la actualidad, la cultura y la payada encontraron una forma inigualable de encontrarse con la gente”, recuerda el programa.
“Abanderado de una nueva generación de payadores, honró como pocos el legado de quienes lo precedieron, dejando una marca imborrable en los escenarios y en el corazón de todos quienes tuvimos el privilegio de su amistad y su arte. En De pago en pago y Canal A+V quedará para siempre su voz, su sonrisa y su inmenso compromiso con la cultura popular”, concluye.
Con información de Montevideo Portal

