Uno de los errores judiciales más notorios en la historia reciente del Reino Unido ha vuelto a captar la atención pública debido a la condena del auténtico responsable de una violación ocurrida en 2003.
Este es el caso de Andrew Malkinson, quien pasó más de 17 años en prisión por un delito que no cometió. Tras la condena de Paul Quinn, de 52 años, por la agresión sexual, Malkinson expresó su indignación respecto a la pena impuesta, señalando que se siente «insultado» por la decisión del tribunal.
El Tribunal de la Corona de Manchester dictó una condena de 21 años de prisión para Quinn, junto a tres años de libertad condicional supervisada. Según la sentencia, podrá solicitar la libertad condicional después de cumplir 14 años de cárcel.
Al enterarse del fallo, Malkinson manifestó su descontento a través de un comunicado emitido por la organización Appeal, que se dedica a la revisión de condenas erróneas. “Me condenaron a cadena perpetua y cumplí más de 17 años en prisión. Durante todo ese tiempo, no sabía si alguna vez sería liberado”, comentó en declaraciones citadas por el periódico The Independent.
Asimismo, Malkinson afirmó que el verdadero agresor lo dejó «pudrirse» en prisión mientras él disfrutaba de más de dos décadas de libertad. «Espero que este hombre no obtenga la libertad condicional y que cumpla una condena más larga que la mía. Cualquier cosa menos que eso no es justicia», subrayó.
El exconvicto también extendió su apoyo a la víctima del ataque y a su familia. «Mis pensamientos están con ella y sus seres queridos», dijo.
Según el citado medio, Malkinson fue liberado en 2020, y tres años después, el Tribunal de Apelación anuló su condena tras nuevas pruebas de ADN que probaron su inocencia en el crimen. Posteriormente, la investigación condujo a la identificación de Paul Quinn como el autor de la violación, quien fue declarado culpable en abril de este año.
Durante la audiencia de sentencia, el juez Bright destacó que Quinn era consciente de que otra persona había sido condenada por su delito. «Ninguna de estas cosas parece haberle preocupado en ningún momento durante los más de 20 años transcurridos», indicó el magistrado, refiriéndose a que el condenado sabía que un hombre había sido arrestado, juzgado y encarcelado injustamente.
El ataque ocurrió el 19 de julio de 2003 en Little Hulton, una localidad de Salford. La víctima, una mujer de 33 años, fue secuestrada mientras regresaba a su hogar. Según las pruebas presentadas en el juicio, fue golpeada, mordida, estrangulada hasta perder el conocimiento y luego violada. El juez señaló que la mujer creyó que iba a morir durante la agresión, y que sobrevivió sin sufrir lesiones cerebrales graves gracias a una circunstancia afortunada.
Refiriéndose a la víctima, el magistrado la describió como una «heroína». «Ella, y no tú, Paul Quinn, es la persona que recordaré de este caso por el resto de mi vida», declaró el juez.
En una declaración leída ante el tribunal, la mujer expresó que las secuelas del ataque siguen presentes más de dos décadas después. “Cada día me miro al espejo y veo la desfiguración, las cicatrices. Es un recordatorio permanente de aquella noche y de lo que viví. Tengo que vivir con ello”, manifestó.
A pesar de que la condena de Quinn ha puesto fin a una búsqueda de justicia que se extendió por más de 20 años, el caso sigue siendo mencionado como uno de los mayores errores judiciales en la historia criminal británica, tanto por el tiempo que un inocente pasó encarcelado como por las repercusiones que el crimen dejó en la vida de la víctima.
Con información de Montevideo Portal

