La Fundación Canguro alcanzó la cifra de 1.000 bebés acompañados, ofreciendo nutrición afectiva durante sus primeros días de vida, especialmente a recién nacidos en situación de extrema vulnerabilidad social.
En coincidencia con el Mes de la Primera Infancia, la organización lanzó una campaña bajo el lema “El llanto de un bebé no puede esperar”.
Con el apoyo de más de 400 voluntarios, la fundación brinda amor, mimos y contención a estos bebés, buscando mejorar sus condiciones iniciales y promover la importancia de atender sus necesidades emocionales y físicas.

