El aeropuerto internacional de Carrasco ha incorporado este año un Sistema de Aterrizaje Instrumental (ILS) Categoría III B, que permite operar en condiciones de visibilidad reducida, con apenas 50 metros en pista. Sin embargo, este sistema aún no está funcionando a su máxima capacidad.
Las limitaciones son especialmente notorias en invierno, cuando se registra la mayor cantidad de niebla en Uruguay. Fuentes de Aeropuertos Uruguay informaron que desde abril de este año, alrededor de 160 vuelos se han visto afectados por la niebla, lo que significa que aproximadamente 25.000 pasajeros han sufrido demoras o cancelaciones.
El proyecto técnico del nuevo sistema fue presentado a mediados de 2024, y las obras se llevaron a cabo durante 2025, finalizando en diciembre del mismo año. En enero de 2026, se realizó un vuelo de comprobación con una aeronave especializada que verificó la correcta transmisión de las señales del sistema.
Los procedimientos de aproximación, que son las cartas utilizadas por aerolíneas y tripulaciones para operar con el nuevo sistema, fueron publicados en abril de 2026, con una fecha inicial de entrada en vigor prevista para mediados de mayo. Sin embargo, surgieron inconvenientes relacionados con la capacitación y dotación de personal de los controladores aéreos, lo que retrasó el inicio de operaciones hasta el 19 de junio.
Desde esa fecha, el sistema ha estado operativo, pero con ciertas limitaciones. La primera de ellas es una grilla de días y franjas horarias en las que el ILS CAT III B no está disponible, coincidiendo con los turnos de los controladores: de 7 de la mañana a 7 de la tarde, y de 7 de la tarde a 7 de la mañana. La Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia) ya ha publicado la grilla para julio.
La segunda limitación afecta los despegues, lo que implica que una aeronave puede aterrizar utilizando el nuevo sistema, pero debe contar con condiciones de visibilidad adecuadas para despegar. Esta situación ha generado complicaciones para las aerolíneas, que prefieren no operar un vuelo si no hay garantías de salida, lo que puede resultar en pérdidas económicas.
Actualmente, ninguna aerolínea tiene base en Carrasco. Los aviones suelen aterrizar y, generalmente, en menos de una hora regresan a partir. Por lo tanto, si aterrizan en condiciones de baja visibilidad, sin certeza sobre cuándo podrán despegar, suelen preferir no arriesgarse.
Además, con visibilidad reducida, las aproximaciones deben separarse por un intervalo de aproximadamente 20 minutos, aunque este impacto se considera menor, ya que Carrasco no es un aeropuerto de alto tráfico y el intervalo promedio entre operaciones ya supera ese tiempo.
Recientemente, en una entrevista con Desayunos informales (Canal 12), Andrés Martínez, representante de los controladores aéreos, afirmó que los trabajadores reclaman más personal, ya que la operativa actual implica «dividir una posición de trabajo en dos, porque hay que monitorear más sistemas, y dividir lo que pasa en tierra, con lo que pasa en el aire».
Martínez mencionó que los turnos han sido reforzados en la torre de control de Carrasco, aunque advirtió que el sistema puede operar «en los días o momentos en que hay condiciones para operar los turnos». Indicó que los trabajadores están «al límite» de las horas extra permitidas. Aclaró que no se trata de una falta de personal o de recursos para crear nuevos cargos, sino de la necesidad de previsibilidad en el tiempo de entrenamiento.
En este contexto, la Cámara de Comercio de la Aeronáutica emitió un comunicado en el que advierte sobre las afectaciones operativas en el aeropuerto internacional de Carrasco debido a las restricciones del sistema ILS CAT III. Instaron a las autoridades aeronáuticas nacionales a tomar medidas urgentes para garantizar la disponibilidad del servicio.
Según el comunicado, «las condiciones actuales de operación del sistema están generando un impacto severo sobre la regularidad de los vuelos». Mencionan que el ILS CAT III solo opera en turnos de 12 horas diarias, quedando fuera de servicio durante las horas restantes, lo que expone a muchos vuelos a operar sin el respaldo de la máxima capacidad tecnológica del aeropuerto.
Incluso dentro de los turnos habilitados, la operación efectiva del sistema puede verse limitada por la disponibilidad de controladores de tránsito aéreo, añadiendo una capa de incertidumbre que las aerolíneas no pueden prever ni planificar. Aunque el aeropuerto cuenta con infraestructura de CAT III, los mínimos de visibilidad requeridos para el despegue no se han ajustado a la nueva realidad tecnológica, lo que significa que en condiciones de niebla o baja visibilidad, las aeronaves no pueden despegar, anulando el beneficio operativo del sistema incorporado.
La gremial considera que esta «incertidumbre» operativa es «de difícil sostenimiento», mientras que las aerolíneas que operan en Uruguay enfrentan costos operativos adicionales significativos. La niebla es un fenómeno dinámico que puede disiparse en media hora o extenderse durante tres o cuatro horas, lo que dificulta anticipar con certeza cuándo se recuperarán las condiciones de despegue, siendo esta incertidumbre el núcleo del problema operativo.
A pesar de que el sistema no elimina por completo los vuelos afectados por la niebla, Aeropuertos Uruguay aclara que la mayoría de esos vuelos podrían haberse realizado.
Con información de Montevideo Portal

