Una reciente publicación pone en valor la importancia de cartas que permanecieron olvidadas y que fueron fundamentales en los comienzos de la arqueología en Uruguay. La investigación gira en torno al archivo de Carlos Maeso y Leila Tuya, y destaca cómo los habitantes rurales tuvieron un papel relevante en la localización de objetos indígenas.
El libro, que acaba de salir a la luz, profundiza en el trabajo realizado por Carlos Maeso y Leila Tuya, quienes, a través de su correspondencia, establecieron una red de colaboradores en zonas rurales. Estas cartas, muchas de ellas enviadas por pobladores del interior, fueron determinantes en la recopilación de piezas arqueológicas y en el desarrollo de las primeras investigaciones sobre la cultura indígena en el país.
Según los autores de la investigación, el archivo muestra que “sin la ayuda y el conocimiento local, buena parte de los hallazgos no hubiera sido posible”. Este intercambio epistolar permitió que personas ajenas a la academia aportaran datos valiosos sobre sitios arqueológicos y piezas encontradas en distintos puntos del territorio.
El libro también analiza cómo la arqueología uruguaya se fue construyendo no solo desde los grandes centros urbanos, sino también gracias al aporte de quienes vivían y trabajaban en el campo. Las cartas revelan detalles sobre las búsquedas, los métodos y las motivaciones de los recolectores, además de reflejar el vínculo personal y profesional entre Maeso, Tuya y sus informantes.
Esta obra permite redescubrir el entramado social y humano detrás de la conformación de las colecciones arqueológicas nacionales, y pone en primer plano el valor de la colaboración entre científicos y ciudadanos comunes en la construcción del conocimiento sobre el pasado indígena uruguayo.
Con información de Montevideo Portal

